La nueva ola de estafas migratorias que se aprovecha del miedo y la desinformación

Estados Unidos, febrero de 2026 – En los últimos meses, una nueva modalidad de fraude ha puesto en riesgo los sueños y el dinero de cientos de inmigrantes en Estados Unidos. Su modo de operación es sofisticado: utilizan nombres de abogados reales, direcciones auténticas y hasta logotipos de firmas legítimas para dar apariencia de legalidad a un engaño cuidadosamente estructurado.

Muchos inmigrantes que buscan iniciar su proceso de residencia o regularizar su estatus migratorio han sido víctimas de este tipo de engaños. Los supuestos “representantes legales” los contactan por redes sociales y les ofrecen acompañamiento completo en sus casos. “El nivel de detalle es convincente: hay videollamadas, formularios, incluso documentos con sellos. Pero detrás no hay nada real”, indicó el abogado de inmigrantes Héctor Quiroga, de Quiroga Law Office, PLLC.

El esquema combina comunicación por Facebook, WhatsApp y correo electrónico. En varios casos, los estafadores utilizan perfiles falsos con fotografías de abogados reales, prometen resultados rápidos y muestran ejemplos de supuestos clientes que ya obtuvieron su permiso de trabajo o su cita con un juez. Los pagos se fragmentan en cuotas para hacerlos más creíbles, pero una vez el cliente duda o exige recibos, desaparecen.

“Este tipo de fraudes se aprovecha del miedo y la esperanza de los inmigrantes. Lo más preocupante es que los delincuentes ya no solo falsifican nombres, ahora replican páginas web y números de teléfono que parecen legítimos. Es una práctica que erosiona la confianza y afecta directamente a las víctimas”, explicó el abogado Quiroga.

En el marco de esta modalidad, los estafadores utilizan líneas telefónicas registradas en diferentes estados, también establecen conversaciones por video, se presentan como abogados certificados y exigen pagos, sin mediar contrato. Todo con el argumento de agilizar trámites ante la corte migratoria y el Departamento de Seguridad Nacional.

“Antes bastaba con buscar el nombre del abogado en la barra de abogados de cada estado. Hoy, lamentablemente, eso ya no es suficiente. Si un perfil no tiene número de contacto en la barra, dirección verificable o no responde a una llamada directa, hay motivos para dudar. Los inmigrantes deben confirmar que el abogado ejerce activamente y pertenece a un bufete real”, enfatizó el abogado Quiroga.

Evitar entregar dinero por adelantado sin un contrato formal, desconfiar de quienes prometen resultados garantizados o inmediatos y nunca enviar información personal como pasaportes o números de seguro social por aplicaciones de mensajería, son otros de los consejos. En caso de sospecha, es posible verificar la licencia de un abogado a través del portal de la barra estatal correspondiente o denunciar el fraude ante el Federal Trade Commission (FTC) o USCIS.

De acuerdo con datos del Departamento de Justicia, las denuncias por fraudes migratorios han aumentado un 38 % en el último año, especialmente en estados con alta población latina como
Texas, Florida y California.

“Cada vez que un inmigrante es engañado, se pierde algo más que dinero. Se pierde confianza en el sistema y en quienes sí trabajamos de manera ética”, afirmó el abogado Quiroga. “Por eso, la prevención es clave: verificar, preguntar y desconfiar cuando algo parece demasiado bueno para ser verdad”.

Recomendaciones clave para evitar ser víctima de estafas migratorias

La verificación debe ser más rigurosa que nunca. Además de buscar el nombre del abogado en la barra del estado correspondiente, es fundamental revisar que el registro incluya un número telefónico activo y una dirección física comprobable. Si el abogado o la firma no cuentan con teléfono en su perfil, es motivo suficiente para desconfiar.

También es importante visitar la página web oficial de la firma y confirmar que los teléfonos y correos electrónicos allí publicados coincidan con los que aparecen en cualquier mensaje recibido. Si existen diferencias, se recomienda llamar directamente al número publicado en el sitio web antes de entregar documentos o realizar pagos.

Otra práctica útil es buscar las redes sociales verificadas de la firma o del abogado. Las cuentas oficiales suelen estar enlazadas al sitio web institucional y tienen actividad constante con información legal educativa, no solo anuncios de trámites.

Finalmente, se aconseja conservar capturas de pantalla, comprobantes de pago y correos electrónicos de todas las interacciones. En caso de sospecha, estos materiales pueden ser determinantes para presentar una denuncia y prevenir que otras personas caigan en el mismo esquema.

El llamado es a la cautela. En tiempos donde la desinformación circula tan rápido como las promesas falsas, la mejor defensa es la información verificada y el asesoramiento legal legítimo. Los estafadores están innovando; los inmigrantes deben hacerlo también, aprendiendo a reconocer las señales del fraude antes de que sea demasiado tarde.