Las declaraciones juradas de causa probable afirman que las tres mujeres, que trabajaban como cajeras en Fiesta Foods, ingresaban manualmente códigos de cupón en la caja registradora para quedarse con el dinero en efectivo.
Por ejemplo, una transacción podía registrarse con 100 cupones de cinco dólares cada uno, lo que les permitía quedarse con 500 dólares en efectivo.
Esto ocurría desde enero de 2025 hasta finales de enero de este año.
Las declaraciones juradas indican que cuando los clientes usaban un cupón al pagar, las mujeres lo guardaban y lo ingresaban posteriormente para defraudar al sistema.
Las cajas registradoras cuadraban al final del día porque el sistema contabilizaba los cupones fraudulentos y los restaba del total que se suponía que debía haber en la caja.
La policía de Yakima dice que las mujeres admitieron haber usado el dinero para pagar el alquiler, los servicios públicos y pañales; una de ellas incluso dijo que envió el dinero a un familiar en México que tenía problemas de salud.


