El cuidado de los niños: una responsabilidad de los inmigrantes. Sin ellos, se genera una crisis en EEUU

EE. UU., enero de 2026 – El sistema de cuidado infantil en Estados Unidos padece una profunda crisis agravada por las nuevas restricciones a inmigrantes. Según datos del Consejo Americano de Inmigración, el Departamento de Trabajo y el Centro para el Estudio del Empleo en el Cuidado Infantil así lo muestran: 282,900 inmigrantes trabajan en el sector, cifra que equivale al 20,1 % del total; de ellos, el 97.6 % son mujeres. Para el abogado de inmigración Héctor Quiroga, de Quiroga Law Office, PLLC., esta cifra demuestra que “sin la labor de miles de inmigrantes, el sistema actual sería incapaz de operar incluso en su nivel mínimo”.

El sector privado ocupa el 31,9 % de todos los cuidadores en el país, alcanzando 59.500 plazas. En los centros de guardería, la participación alcanza el 18,3 %, con 223.400 trabajadores. Con la política actual para inmigrantes, se desestabiliza el sector al generar un déficit de personal.

Las remuneraciones oscilan entre 115 o 165 dólares semanales en Mississippi o Tennessee, que se incrementa a 300 dólares en Massachusetts, California o Colorado, generando una gran presión económica creciente para los padres (ciudadanos estadounidenses principalmente), que se ven forzados a reducir horas de trabajo, abandonar sus empleos o quedar fuera del mercado laboral.

Desigualdad territorial y un impacto laboral que golpea a millones de familias

En Montana, Nuevo Hampshire, Vermont, Carolina del Norte y Alabama menos del 5 % de los educadores infantiles son inmigrantes. En contraste, el Distrito de Columbia, Nueva York,California, Florida y Nueva Jersey registran porcentajes que van del 33 % al 41 %, donde la participación inmigrante resulta esencial. De otro lado, la mayoría del país se sitúa en rangos intermedios, que oscilan entre el 6 % y el 27 %, con variaciones según población, demanda y políticas locales. Estados como Arizona e Illinois (20 %) o Rhode Island (22 %) ilustran estas diferencias estructurales. También se destacan Washington (17 %) y Nevada (18 %), que dependen de esta fuerza laboral para sostener su sistema pese a enfrentar escasez crónica y
alta vulnerabilidad laboral.

En 2025, cerca de 12 millones de hogares con niños menores de 14 años se afectaron por no disponer de cuidado infantil; generando permisos sin sueldo, reducción de horas, renuncias y dificultades para buscar trabajo. Y en más de 600 mil hogares un adulto tuvo que dejar su empleo. El abogado Quiroga señaló que “la falta de cuidado infantil no es un problema doméstico; sino laboral que expulsa a los padres del mercado de trabajo y profundiza desigualdades preexistentes, pero que al final son también los niños los perjudicados”.

Actualmente, el incremento de deportaciones, la eliminación de protecciones como el TPS para ciertos países y el fin de restricciones a detenciones en espacios donde hay niños han incrementado el temor entre trabajadores inmigrantes. Casi un 30,5 % de los empleados inmigrantes de guarderías carece de estatus legal, lo que los expone a un riesgo permanente.

La suspensión temporal de visas J-1 en 2025 dejaron a miles de au pairs fuera del sistema, afectando a las trabajadoras y a sus las familias. Según el Departamento de Trabajo se necesitarán más de 160 mil nuevos trabajadores de cuidado infantil cada año para suplir jubilaciones y salidas del sector. “El país enfrenta un desajuste que no puede resolverse sólo con mano de obra local; las cifras muestran que no existe reemplazo inmediato para el aporte de los inmigrantes”, insistió el abogado de inmigración Héctor Quiroga.

En conclusión, el sistema de cuidado infantil de Estados Unidos depende de trabajadores inmigrantes y cualquier política que limite su presencia, no solo afecta a quienes cuidan a los niños, sino que golpea el empleo, la economía de las familias y la estabilidad laboral del país.