Estados Unidos, enero de 2026 – Ante las deportaciones aceleradas y el quedar sin acceso a servicios esenciales, el Censo Médico de la Federación de Juntas Médicas Estatales (FSMB) y la Fundación Kaiser (KFF) revelaron una paradoja crítica: Estados Unidos depende del talento médico inmigrante. De 1,077,115 profesionales de la salud registrados en 2025; 204,259 nacieron fuera del país.

Para el abogado de inmigración Héctor Quiroga, de Quiroga Law Office, PLLC., esto refleja una tensión central: “el país se beneficia de sus médicos inmigrantes, pero al mismo tiempo los somete a un entorno regulatorio cada vez más incierto”, señaló.

Estados como Nueva York, con 36,451 profesionales (37 %); California, con 41,185 (35 %); Nueva Jersey, con 10,473 (32 %), y Florida, con 10,335 (30 %), sostienen sus sistemas de salud gracias a personal formado en el extranjero. Mississippi (2 %) o West Virginia (3 %), operan con una mínima presencia inmigrante. Así, ciudades densamente pobladas y las zonas rurales enfrentarían un colapso inmediato, afectando a comunidades inmigrantes que ya viven con barreras económicas, temor a buscar atención médica y riesgo de discriminación; incluso, territorios pequeños como Hawái, Alaska o Dakota del Norte, que son estados históricamente desatendidos.
“Cuando hablamos de médicos inmigrantes no hablamos de cifras abstractas, hablamos de quienes sostienen consultorios, emergencias y clínicas donde muchas comunidades dependen de ellos para ser atendidas sin miedo”, afirmó el abogado Quiroga.

muestran que su apertura institucional atrae más talento y ofrece mejores opciones para quienes temen acudir a un hospital por su estatus. En cambio, Florida y Texas, que dependen fuertemente del personal de atención inmigrante, ofrecen solo acceso limitado a emergencias.
El nuevo cerco a las visas H-1B podría amenazar la estabilidad del personal de salud
Frente a las visas H-1B, en 2024 se aprobaron 16,937 solicitudes para profesiones de salud, pero el 78 % el personal llegó bajo los niveles salariales I y II, reflejando condiciones laborales frágiles. Con la reciente tarifa de 100,000 dólares para nuevas solicitudes y el anuncio sobre la ampliación en la verificación de antecedentes para este tipo de visa, miles de instituciones enfrentan el riesgo de no poder contratar o renovar talento extranjero.
El abogado Quiroga aseguró que esta “es una medida que complica la estabilidad laboral de profesionales que ya viven con incertidumbre y afecta directamente a pacientes que dependen
de ellos. Para miles, este nuevo escrutinio se suma a trámites complejos, riesgos de negaciones
arbitrarias y un ambiente político crecientemente hostil”.
El origen del personal médico inmigrante evidencia una fuerte diversidad: el Caribe representa el 23 %, India el 21 %, Pakistán el 6 % y México el 4 %, lo que representa un gran aporte del personal para zonas con déficit crónico de atención. Así, los mexicanos son clave en estados con alta población latina y con mayores barreras lingüísticas, que teme acudir a servicios médicos por su estatus migratorio.

Un problema grave para resolver
Estados Unidos enfrenta una contradicción que golpea a la población inmigrante. Mientras proyecta una escasez de 187,130 médicos para 2037, se incrementan barreras migratorias, se limitan licenciamientos y se elevan costos, que podrían expulsar a quienes hacen la atención médica diaria, afectando no solo a profesionales inmigrantes, atemorizados por perder sus visas o permisos de trabajo; sino también a las comunidades indocumentadas, que ya sufren dificultades para acceder a servicios básicos.
“La discusión migratoria y el acceso a la salud están entrelazados; separarlos es ignorar cómo funciona realmente el país”, concluye el abogado de inmigración Héctor Quiroga.


